martes, 14 de agosto de 2007

LA REVOLUCION TOTAL

Hoy hemos descubierto un sistema que va a revolucionar completamente el mundo. Sí, no hay duda, los chinos han inventado un sistema que va a suponer un adelanto en las comunicaciones por carretera tal, que habrá en la historia del mundo un antes y un después.
Os preguntareis cómo es posible que no hayamos todavía leído o escuchado algo acerca de este importante descubrimiento. Yo tampoco lo entiendo. Con la de visitantes extranjeros que hay en este país y aun no lo hemos aplicado. Es que no tenemos remedio.
Bien, el sistema es bien sencillo y tan sólo exige unos conductores hábiles con el claxon y con unos buenos brazos para dar golpes de volante. Se trata de convertir cualquier carretera local, comarcal o nacional que tan sólo disponga de dos carriles, uno en cada sentido, en una auténtica autopista. Por el carril convencional circulan unos cuantos vehículos, pero cuando éstos son lentos o nos estorban podemos escoger una de las dos nuevas vías adyacentes instantáneamente creadas: la de la izquierda, es decir la de los automóviles que vienen en sentido contrario, o el arcen que queda a nuestra derecha. De esta manera ya hemos convertido nuestra carreterita comacal en una vía de dos carriles. Pero allí no acaba todo, pues si necesitamos otro carril- el arcén está para vehículos lentos, y el vehículo que nos precede va muy lento- inmediatamente podemos optar por el carril que quede libre, el arcén o el carril del sentido contrario. De esta manera tan sencilla acabamos de crear una autovía de tres carriles en una pequeña carretera comarcal. Esto, que puede parecer difícil o imposible, no lo es, pues hoy lo hemos llevado a la práctica con una asiduidad que, si bien al principio producía un miedo infinito, a medida que iba avanzando el vehículo, se conformaba como un auténtico descubrimiento.
Os prguntareis qué pasa en caso de que vayamos por la autovía de tres carriles y viene un vehículo en sentido contrario. Nada. El vehículo toca el claxon un millón de veces, nosotros no le hacemos el más mínimo caso, y él no tiene otro remedio que circular por su arcén.
Es éste un sistema alucinante, que tan sólo exigiría unos leves cambios en el código de circulación, y una formación de los conductores con nervios de acero. No importa si lo que viene de cara es un trolebus o un tanque, el caso es aguantar con cara de poker los pitidos del contrario. Una ventaja importante es que podemos adaptar la carretera a autovía en el sentido que la circulación y los conductores lo exijan. Es decir, tanto pueden ser tres carriles en una dirección y uno en contra, como al revés, como dos y dos.
Este sistema supondría para las carreteras españolas y catalanas una auténtica revolución. Basta ya de hablar de desdoblamientos y tonterías semejantes, apliquemos ya la revolución total china a nuestras carreteras. ( Luego podemos irlo adaptando a los ferrocarriles y a los aeropuertos)
Tomen nota, pues, Sres. Montilla, Sr. Zapatero y Sra. Alvárez.

P.d.Alguien tendría que mirar si el sistema está patentado. Para forrarse, especialmente en Cataluña.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya imagino la cara de Toni, acordandose de la familia del señor taxista.

Anónimo dijo...

X cert no sé si funcionaría molt bé, aquest sistema aquí a Catalunya.
Si el posen en pràctica, jo aniré amb bicicleta per tenir temps de sortir corrent quan vingui un boig de cara.

Anónimo dijo...

habrá que pensar en patentar este sistema en Cataluña o como mínimo
presentarlo como alternativa en el
programa de TV POLONIA !!!!!!